domingo, 25 de febrero de 2007

La hegemonía de la Bundesliga

La Bundesliga se halla en la cúspide del balonmano planetario. El reciente triunfo de la selección teutona en el Campeonato del Mundo celebrado en tierras germanas ha propinado el espaldarazo definitivo.
Si en algún lugar se vive el balonmano es en Alemania. Considerado el segundo deporte del país, los aficionados, henchidos de ilusión, acuden a los pabellones jornada tras jornada, encuentro tras encuentro. Las butacas no yacen en soledad, como acontece en la Liga Asobal.
Los clubes más poderosos económicamente pertenecen a la Bundesliga. Salvo en contadas excepciones, como los grandes españoles, el Veszprém húngaro o el Celje esloveno, las estrellas, como el danés Lars Christiansen, militan en la competición germana. Fundamentos monetarios y el apoyo sin fisuras de los fervientes hinchas tienen mucho que ver.
Las pasadas temporadas la Liga Asobal era la gran dominadora del balonmano continental. Conjuntos como el Ciudad Real, el Barcelona, el Portland o el Ademar campaban a sus anchas. Pero la robustez teutona, parece ser, retornará a la cúspide. Si no acaece algo imprevisible, tres de los semifinalistas de la Liga de Campeones serán alemanes (Flensburg, Kiel y Gummersbach). Únicamente, el superviviente de la eliminatoria entre navarros y manchegos podrá salvar la hecatombe hispana en la máxima competición europea de clubes. Cabe destacar que desde la temporada 2001/2002, en que se coronó el Magdeburgo, ningún combinado germano reina en el viejo continente.
En la Recopa, el gran favorito, junto al Ademar, es el Hamburgo. Y en la Copa EHF el Magdeburgo es el candidato número uno.
Esperamos, sin embargo, errar en los pronósticos y que las escuadras ibéricas logren un histórico triplete, como ocurrió en las temporadas 1993/1994 y 1994/95.

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