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viernes, 14 de septiembre de 2007

El verano balonmanístico

El BM Ciudad Real, el favorito número uno en todas las apuestas, finalmente se 'llevó el gato al agua' y se proclamó campeón de la Liga Asobal 2006/07, pese a la notable oposición del Portland San Antonio.
El cuadro manchego, con una plantilla plagada de ases del balonmano, dio buena cuenta de sus contrincantes y campeonó en la penúltima jornada de Liga, tras su triunfo a domicilio en Antequera y la derrota de los navarros en León.
Pero si por algo será recordada la pasada temporada será por el retorno a las canchas del mago Talant Dujshebaev. El número 10, debido a las bajas en el puesto de central, volvió a vestirse de corto y a dirigir con maestría el juego de su equipo. Fue un placer volver a presenciar el virtuosismo de uno de los mejores balonmanistas de las últimas décadas.
Al segundo título de Liga de su historia, consiguió agregar el de la Copa Asobal. El BM Ciudad Real superó en la finalísima al Portland San Antonio (29-27) y sumó su cuarto título en la competición.
El FC Barcelona, en el final de ciclo de Xesco Espar, se hizo con la Copa del Rey, merced a su victoria en la final frente al Ademar de León (33-27).
Precisamente, catalanes y manchegos se enfrentaron escasas fechas atrás en la Supercopa Asobal, que se decantó del lado de los pupilos de Talant Dujshebaev (32-30).
Estos dos conjuntos son los dos más firmes candidatos a la Liga Asobal, que mañana da su pistoletazo de salida. Los de La Mancha han perdido al croata Mirza Dzomba, mejor extremo zurdo del planeta, pero se han reforzado con tino, con internacionales de la talla de Roberto García Parrondo o de Chema Rodríguez. Los azulgranas, por su parte, han dejado marchar a veteranos como Fernando Hernández o Nenad Perunicic, mas han contratado a jugadores de campanillas. Al Portland le han arrebatado a Demetrio Lozano, a Albert Rocas y a Kasper Hvidt, mientras que al BM Valladolid le han birlado a Rubén Garabaya y a Eric Gull.
El Portland San Antonio, debilitado por las bajas aunque con Ivano Balic en sus filas, el Ademar de León, que se ha quedado sin Raúl Entrerríos, y el BM Valladolid, que ha modificado su columna vertebral, son los otros aspirantes al título liguero.
A los nostálgicos del balonmano nos escocerá no ver al Bidasoa Irún en la máxima competición estatal. El campeón de Europa en la temporada 1994/95 tratará de regresar en el menor tiempo posible allí donde siempre tuvo que estar, es decir, entre los primeros puestos de la División de Honor. Otro histórico como el Teka Cantabria, vencedor de la Copa de Europa en 1993/94, descendió en la pista, pero recuperó la categoría en los despachos, después de la crisis económica que asoló al BM Altea.
De cualquier modo, la Liga Asobal arranca este fin de semana con más fuerza que nunca. Aunque eso sí, echaremos de menos la narración de Luis Miguel López, ahora enrolado en el BM Ciudad Real como Director Deportivo. ¡Adentro!

lunes, 30 de abril de 2007

El año de Alemania

No cabe ninguna duda. Nos hallamos en el año de Alemania. Tanto a nivel de selecciones como de clubes, las escuadras alemanas han demostrado que son las más poderosas del planeta.
El año 2007 empezó de la mejor manera posible para la selección teutona. El combinado alemán se impuso como local en el pasado Mundial, sucediendo en el palmarés a España, a la que derrotó en cuartos de final.
Entre finales de marzo y principios de abril el balonmano alemán protagonizó otra machada. Dos representantes de la Bundesliga, el Kiel y el Flensburg, consiguieron el billete para la final de la Liga de Campeones, tras eliminar al Portland San Antonio y al BM Valladolid, respectivamente. Ambas eliminatorias se decantaron del lado germano por sólo un tanto de diferencia. Finalmente, el Kiel, con Karabatic y Zeitz de estrellas, se proclamó campeón de Europa el pasado fin de semana, ocupando el trono del BM Ciudad Real.
En la Copa EHF, el campeón también es alemán. El potente Magdeburgo apartó del título al CAI Aragón con más dificultades de las previstas. El cuadro maño, amparándose en la veteranía de Mariano Ortega y en el acierto en la portería de Beno Lapajne, puso en serias dificultades a los teutones. La clave estuvo en el partido de ida, en el que los españoles como locales no pudieron pasar de un empate a 30 goles.
En la Recopa, la fortuna también estuvo estuvo del lado alemán. El Hamburgo, merced al valor doble de los goles en campo contrario en caso de igualdad, se hizo con el trofeo. Los germanos anotaron un tanto a falta de 10 segundos y convirtieron el sueño del Caja España Ademar en una pesadilla.
El balonmano alemán merece nuestras más sinceras congratulaciones. Un dominio tan aplastante no puede ser casual. Y es que el año 2007 será recordado como el del balonmano germano.

martes, 3 de abril de 2007

Siete metros fatídicos



Polideportivo del Pisuerga. Partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones. El cronometro está a cero, pero el partido no ha concluido. Los colegiados han señalado siete metros. El encargado de ejecutar el lanzamiento es Roberto García Parrondo. Es un todo o nada. Si atina, los pucelanos disputarán la final de la máxima competición continental. Si marra, quedarán eliminados. El gol convierte a los españoles en finalistas. El fallo en frustrado aspirante.
¿Qué sucedió? Pues que a Roberto García Parrondo le pudo la presión. Beutler, meta sueco del Flensburg, le adivinó las intenciones y atajó el lanzamiento. El madrileño, que había anotado todos los penaltis intentados en el encuentro, se vino abajo. Nunca un sueño había estado tan cerca de hacerse realidad.
Los penaltis son un mal endémico para nuestros deportistas. Cómo olvidar el error de Eloy Olalla en el Mundial de México'86 ante Bélgica, el de Joaquín Sánchez ante los anfitriones en Corea del Sur'02 o el de los jugadores del FC Barcelona ante el Steaua de Bucarest en la final de Sevilla. En balonmano, el precedente más cercano lo encontramos en los Juegos Olímpicos de Atenas, cuando en cuartos de final, los jugadores de la selección eran incapaces de perforar la portería alemana en la tanda de penaltis.
Es cierto que, por ejemplo, en waterpolo se obtuvo el pasado fin de semana la medalla de bronce en los Mundiales merced a la tanda de penaltis o que España eliminó a Irlanda en el Mundial de fútbol de Corea desde los once metros. Pero, ¿quién no recuerda el penalti de Raúl a las nubes ante Francia en la Eurocopa del 2000?
A los deportistas españoles les suele temblar el pulso en los momentos decisivos. Sea en la modalidad deportiva que sea. Tienen miedo a fallar. No piensan en vencer, sino en qué sucederá si no aciertan. Aunque, lógicamente, existen excepciones.
¿Por qué el Ademar de León se clasificó para la final de la Recopa? Porque, en idéntica situación a la de García Parrondo, el que lanzó fue el eslovaco Martin Stranovsky. Es decir, el que ejecutó fue un jugador de Europa del Este y no un deportista español.
El carácter de los españoles, latino y permeable a las emociones, suele perjudicarnos en los instantes álgidos de las competiciones. Todo ello parece un tanto exagerado. Pero la historia no miente. Para muestra, un botón.

domingo, 25 de febrero de 2007

La hegemonía de la Bundesliga

La Bundesliga se halla en la cúspide del balonmano planetario. El reciente triunfo de la selección teutona en el Campeonato del Mundo celebrado en tierras germanas ha propinado el espaldarazo definitivo.
Si en algún lugar se vive el balonmano es en Alemania. Considerado el segundo deporte del país, los aficionados, henchidos de ilusión, acuden a los pabellones jornada tras jornada, encuentro tras encuentro. Las butacas no yacen en soledad, como acontece en la Liga Asobal.
Los clubes más poderosos económicamente pertenecen a la Bundesliga. Salvo en contadas excepciones, como los grandes españoles, el Veszprém húngaro o el Celje esloveno, las estrellas, como el danés Lars Christiansen, militan en la competición germana. Fundamentos monetarios y el apoyo sin fisuras de los fervientes hinchas tienen mucho que ver.
Las pasadas temporadas la Liga Asobal era la gran dominadora del balonmano continental. Conjuntos como el Ciudad Real, el Barcelona, el Portland o el Ademar campaban a sus anchas. Pero la robustez teutona, parece ser, retornará a la cúspide. Si no acaece algo imprevisible, tres de los semifinalistas de la Liga de Campeones serán alemanes (Flensburg, Kiel y Gummersbach). Únicamente, el superviviente de la eliminatoria entre navarros y manchegos podrá salvar la hecatombe hispana en la máxima competición europea de clubes. Cabe destacar que desde la temporada 2001/2002, en que se coronó el Magdeburgo, ningún combinado germano reina en el viejo continente.
En la Recopa, el gran favorito, junto al Ademar, es el Hamburgo. Y en la Copa EHF el Magdeburgo es el candidato número uno.
Esperamos, sin embargo, errar en los pronósticos y que las escuadras ibéricas logren un histórico triplete, como ocurrió en las temporadas 1993/1994 y 1994/95.

domingo, 4 de febrero de 2007

Ya no somos campeones del mundo

Ya no somos campeones del mundo. El triunfo de Alemania en el Mundial disputado en tierras teutonas ha entrañado el fin del reinado de la selección española. Pero fue bonito mientras duró.
El combinado ibérico acudió al Campeonato con los designios de revalidar su cetro universal, mas no ha sido posible. Varias razones han imposibilitado a la 'furia roja' volver a alzarse con la victoria.
Primeramente, el Mundial, como asevera el indeleble Luis Miguel López, ha sido de Alemania y para Alemania. Estuvo concebido desde sus primeros pasos a que el conjunto dirigido por el mostachudo Heiner Brand obtuviera la corona universal. Y es que por aquellos lares el balonmano se vive de distinta guisa. Se trata del segundo deporte más popular del Estado germano. Por ello, no sorprende que los pabellones estuvieran repletos de enfervorizados hinchas en cada uno de los encuentros. Era indiferente si la protagonista era la selección local.
No obstante, cuando la selección alemana hacía acto de presencia en el Köln Arena, se multiplicaban los decibelios. Los rivales se mostraban timoratos. Por no decir nada sobre los árbitros. Los colegiados han exhibido el síndrome de Corea. Han hecho lo posible y lo imposible para beneficiar al conjunto de casa. Todos recordamos los atracos en el país asiático a Portugal, a Italia y a los discípulos de Camacho para favorecer a la anfitriona. En Alemania, ha acaecido algo análogo. Dos de las escuadras de mayor potencial, como España y Francia, han claudicado ante la parcialidad de los jueces.
Ello no es óbice, pero, para reconocer nuestros propios errores. De este modo, la defensa 5-1 disuasoria, estandarte de la hazaña de Túnez, ha sido analizada a conciencia por nuestros oponentes. Sabían que mediante la circulación de un extremo hacia el centro o a través de dobles pivotes podían zafarse de los débiles marcajes hispanos. Asimismo, parece inconcebible la decisión del seleccionador de dejar fuera de la convocatoria a Juanín García, uno de los mejores extremos del mundo, en el choque capital para nuestras aspiraciones. Por no decir nada de nuestro inexistente lanzamiento exterior o del abuso de la conexión con Rolando Uríos.
No sería justo, sin embargo, arremeter contra los chicos de Pastor. Son deportistas con casta, pundonor y calidad. Nos han proporcionado descomunales alegrías y nos continuarán deleitando en el futuro con otras gestas. Fuimos campeones del mundo. Y si los Ruesga, Víctor Tomás o Aguirrezabalaga, persisten en sus progresos, podremos retomar la senda de la gloria.